miércoles, noviembre 15

¿Hasta cuando aprenderemos?


¿Hasta cuando aprenderemos?
(Crónica)


Era sábado en la noche, uno de esos días en los que los jóvenes regularmente salen a divertirse de diferentes maneras y a diferentes lugares de la cuidad, que sólo cuando es de noche nos gusta. La Ciudad de Victoria Tamaulipas.

Carros manejados por jóvenes extasiados por diversos géneros de música y alguna que otra bebida alcohólica, caracterizaban esa velada. Todo se puede esperar en este mundo, porque ya nada nos sorprende.

Yo estaba sentada en una de esas agradables sillas al borde de la calle principal, viendo la vida pasar lentamente, sin prisa pero llena de curiosidad. No estaba sola, estaba muy bien acompañada por Marja, quién me contaba su vida pasó a paso, detalle a detalle sin pasar desapercibido las lágrimas al recordar los sucesos.

Era su vida, eran sus emociones, eran sus deseos de ser escuchados y sobre todo comprendidos. Yo viéndola directamente a los ojos cuando hablaba, podía notar el reflejo de su brillo con la luz de los coches. El brillo aumentaba mientras hablaba de sus relaciones amorosas y la negación de la sociedad hacia ella.

“¿Cuando aprenderemos?” ella dijo, con el sentimiento en la garganta y el coraje en las manos. “¿A qué?” le contesté avergonzadamente. Ahora entiendo el sentido de su pregunta. Cuando aprenderemos a no jugar con los sentimientos de los demás, a no dejarnos guiar por nuestro entorno social, a evitar que nuestra decisión correcta dependa de una decisión errónea y que nos coloque en un status social alto. Cuando será el momento en que nos toquemos el corazón y no razón. Tal vez el hablarlo sea inútil para los demás, en realidad no se sabe porque no alzan la voz.

Con el paso de los minutos apenas iba entendiendo lo que Marja me contaba con tanta seguridad, todo venía de su familia. La lucha constante por la aceptación de su madre, el temor hacia la realidad de su madre, la indiferencia de su hermano menor y la negación de hermano mayor. No era culpa de los juguetes de acción de sus hermanos, no era culpa por compartir gustos similares como los de sus hermanos varones, no era culpa por la mayoría de hombres en la casa, no es cuestión de culpas, es una cuestión inexplicable. Sin duda, se podía notar la ausencia de apoyo hacia Marja de parte de su madre, no es normal que Marja tenga vergüenza al hablarlo con ella, alguna pieza del rompecabezas tiene que faltar y me atrevo a decir que es la pieza de la comunicación y la falta de información.
La temperatura ambiente era de aproximadamente unos 12° C esa noche, no podíamos evitar que nuestras quijadas temblaran, sin embargo la platica seguía y con ella las emociones y lecciones aprendidas.

Antes de que Marja siguiera contándome de su vida, le tomé la palabra y decidí comentarle acerca de lo que había investigado preguntándoles a sus amigos más cercanos de ella. Le comenté que, sus amigos la estimaban mucho y que sinceramente trataban de entenderla cuando les contaba sus problemas familiares o emocionales, pero que sólo podían escucharla y distraerla. En mi opinión, creo que es uno de los tantos “riesgos” que una persona homosexual pueda traer. Tener amigos heterosexuales que sólo puedan escucharte, cuando a veces un oído no es basto. A Marja no le molestaba, o tan lo menos no lo comentaba, pero era visible su inestabilidad emocional y e llegado a pensar que eso pudo haberla orillado a tomar esa decisión tan drástica de ser homosexual.

Otros de sus cercanos, comentaban que a Marja no poco le incomodaba que los demás supieran acerca de sus preferencias, ya que si sus papas lo saben, que lo sepa la sociedad es lo de menos. Los amigos de Marja, al escuchar esto, se asombraron ya que ellos no piensan igual. “Creo que debería de tener más cuidado” comento una amiga de ella, “Si tan lo menos fuera un poco más discreta al hablar, porque al vestir si lo es, ya que no es masculina” comentó otra de sus amigas. Pero ellas realmente no saben que es ser homosexual, así que su opinión puede valer sólo la mitad, a sí como la mía. El punto es que sea cual sea tu decisión, tienes que pensar en los sentimientos de los demás y ser un poco más hepática al momento de ver homosexuales en el mismo lugar que tú.

Marja al darse cuenta de los comentarios de sus amigos, sólo me miró fijamente y yo capté que no era necesario habérselo dicho, a veces una persona homosexual no necesita saber que no es comprendida por sus amigos más cercanos.

Yo creo que no nada más las personas homosexuales no desean saber eso, si no, todas en general. Ese es el problema, me explicó, en el momento de que existe una etiqueta de “homosexual” sólo por tener preferencias sexuales diferentes que los “demás” es un modo de discriminación, es casi parecido con el caso de los “negros” o mejor dicho, afro americanos y de los “blancos” que vienen siendo los
caucasicos. Son tantas las etiquetas sociales que sería una desilusión nombras las pocas comparadas con las muchas existentes, sólo es para darte una idea de cómo me siento al ser homosexual, hasta me da coraje decirme como me puso la sociedad o la iglesia.

Es tan humillante ver como nos miran, como aseguran que somos asquerosos y que no sabemos amar correctamente, nos ven haciendo un gesto de caridad y se asombran porque piensan que nosotros no tenemos humildad y puedo asegurar que muchos de “nosotros” tenemos mas que “ellos”. También nos divertimos, también lloramos, nos enojamos, corremos, hacemos cosas que todos hacen, realmente no veo cual es el problema ¿Porqué guiarse por la imagen de la pareja perfecta con la familia perfecta? Cuando sólo existe el amor perfecto y la ilusión humana.

Al verla hablar tan emocionada, sólo pude agachar la cabeza, todo lo que ella me contó lo sentí como un reclamo hacia mí, no por ser heterosexual, si no porque e sido cómplice de ese tipo de hechos y no e hecho nada por temor a ser mal vista.

“Esta situación es complicada” ella dijo, pero te aseguro que nadie es lo suficientemente desenvuelto para entender las dos caras de la moneda, a sí que sólo los queda seguir hablando del tema y apoyar a las personas que se acerquen a nosotros con una buena intención. Sólo le pregunté a mí interior si esa será una buena idea, ignorarlo y dejar que las piezas se acomoden.

Marja es, sin duda, una persona que tratar de enfrentar todas sus luchas y la única diferencia es que, como todos nosotros, las guerras son por diferentes razones, que por el dinero, la educación, los niveles de la sociedad, pero en el caso de ella, es la aceptación de sus padres, la humillación de la sociedad, las escasas oportunidades de empleo, la violencia de los homo fóbicos, la falta de incomprensión y, sí menciono más, me siento mas mal de lo que ahora me siento.











Hecho por: Norah De León

3 comentarios:

Ali Heredia dijo...

hola, gracias por leerme

Barby d.Vine dijo...

Hm.. sin palabras.. porque de verdad no hay.. quisiera tener la habilidad que tu tienes.
Estoy super orgullosa de ti espero que sigas en el camino que te ha llevado a donde estas ahorita.
Eres grande y vas a serlo mucho mas.
LLegaras lejos pequeña ...
Presentame a tu amiga ja ..

Anónimo dijo...

por eso eres mi amante
100 por ciento
heteroflexible
jhejhe

te amo norah

=)